Documentos
Se confunden a menudo, pero cada documento cumple una función distinta. Solo la factura tiene efectos fiscales.
Es una oferta con el precio y las condiciones de un trabajo. No es obligatorio ni tiene efectos fiscales, pero protege a las dos partes: fija qué incluye, cuánto cuesta y hasta cuándo es válido. Cuando el cliente lo acepta, se convierte en la base de la factura.
Es el justificante de que se ha entregado una mercancía o se ha prestado un servicio. Sirve de prueba de entrega, pero no es un documento fiscal: los impuestos se declaran con la factura.
Es un documento informativo previo a la factura, habitual en operaciones internacionales o para que el cliente tramite un pago. No tiene validez fiscal ni se numera en la serie de facturas.
Es el único de los cuatro con efectos fiscales: refleja el IVA repercutido y permite al cliente deducirlo. Debe cumplir los requisitos legales.
En Lúcido creas el presupuesto, lo envías, haces seguimiento de si te responden y, cuando el cliente acepta, lo conviertes en factura con un solo botón sin volver a escribir nada.
Información general con fines orientativos, actualizada a 2026. No es asesoramiento fiscal ni legal: consulta tu caso concreto con tu gestor.